Testimoniales

Estos son algunos de los testimonios de quienes ya lo han conseguido.

Mónica.

¿Os acordáis del juego del escondite? Consistía en que un niño buscaba al resto que tenían pocos segundos para esconderse. Al principio se acordaba entre todos un lugar, un rincón que era como "mágico", servía para salvarte tú y todos los compañeros que ya había encontrado. Era lo que más me gustaba del juego cuando podía chillar: "¡¡Salvada por mí y por todos mis compañeros!!" Era como una heroicidad.
Pues bien, muchos años después ya encontré ese rincón mágico, un lugar dónde salvarme, un lugar lleno de héroes intentando encontrarse. Ese lugar es Azul pero esto ya no es un juego de niños. No podía creer que todavía alguien me diera una oportunidad más, a mí, que ni siquiera creía que la mereciera.
Poco a poco empiezas a confiar en las personas, a empalizar, a escuchar, a ver que no estaba sola... Y a partir de ahí todo se abre... Sensaciones mágicas, en un lugar mágico, es como si dentro de mí empezara a crecer otra persona que solo yo sabía que existía pero que nadie había conseguido ver, es difícil de explicar pero es así como me siento.
Mucha de las cosas que me suceden empiezan a tener sentido, buenas y malas, eso no importa, yo las veo diferentes, igual que valoro más a las personas que me rodean, empiezo a preocuparme y a ocuparme de los míos, empiezo a valorarme, a quererme, a mirarme, a escucharme, a perder el miedo y a creer en mí.
A darle a cada situación y a cada circunstancia el valor que realmente creo que tiene... Este equivocada o no; ya nadie piensa por mí, ya no estoy a merced de nadie.
A veces pienso cómo seré cuando deje Azul y me ilusiona porque ya nada será igual. Estoy segura. Primero porque sé dónde hay un lugar mágico en el que salvarse y segundo porque este lugar me lo llevaré conmigo. Irremediablemente se viene conmigo y lo guardaré para siempre en un lugar especial de una caja de emergencias.
Pero mientras tanto aquí estoy, salvada por ti Gina, salvado por ti Ana y por todos mis compañeros.

Jordi.

Entré en Azul un poco por casualidad, yo llevaba mucho tiempo tomando cocaína y cada vez era más peligroso, veía que el consumo iba a más y que no podía controlarlo.
-Te voy a presentar a una persona que te va a ayudar, ha pasado por lo mismo y lleva muchos años ayudando a la gente a salir adelante-.
Aquella misma tarde fuimos. La llamó y nos dio hora a las ocho de la noche, dijo era mejor no dejarlo para mañana. Fuimos a un sitio llamado Azul, nos abrió la puerta ella misma.
Es un sitio sencillo, se respira buen ambiente y ella es una mujer madura con mucha experiencia y estudios en el tema de adicciones, además de ser adicta recuperada, por lo que te sientes a gusto ya que todo lo que le cuentas no le viene de nuevo y sabe perfectamente lo hecho polvo que te sientes y lo que disimulas. Estuvimos hasta las diez y salí con un programa y una hora con su psiquiatra para el día siguiente.
También me dijo que quería una reunión con mis padres y mi mujer.
A día de hoy llevo un año en azul. No he vuelto a tomar, he recuperado la confianza en mí en mí y mi mujer me ha perdonado, Gina se ha ocupado de ella con mucho cariño y le ha hecho entender que estoy enfermo.
Quería dar mi testimonio y dar las gracias por la ayuda que me han dado. Siempre estaré en contacto con Azul pues me han salvado la vida.

Anónimo.

¿Qué significa Azul para mí? Para mí Azul ha significado y significa volver a encontrar el camino en la vida. Gracias a Azul se me han despertado las emociones que tan dormidas tenía, como es el sentir, el amor, la amistad, la felicidad, el miedo...
Hay una cosa muy importante para mí que he aprendido en Azul y que antes de estar aquí no pensé que fuese posible, y es que he aprendido a estar bien solo conmigo misma. Y lo más importante, el enseñarme a vivir sin el tóxico. Gracias Azul y a todos mis compañeros de Azul, esta pequeña gran familia por acompañarme en este duro pero bonito camino. Gracias.

Ks.

Hace poco más de siete meses que entré por las puertas de la Sala Azul donde empecé mis terapias con Gina. En aquel momento mi vida estaba completamente embargada por no decir condenada. Ahora, mi presente es tan rico que he recuperado mi vida plena y disfruto como nunca de cada ilusionante paso que doy. Hace poco leí una cita que dentro de su aparente sencillez y simplicidad, que esconde un gran mensaje con mucho sentido especialmente para las personas que sufrimos esta enfermedad: “Si estas sólo, nadie te podrá ayudar” Que simple, ¿no?

Nch.

Soy alcohólica recuperada gracias a Gina. Hasta que me trató ella lo pasé francamente mal. Probé de hacer el tratamiento de recuperación en 2 centros supuestamente buenos pero, no sé si fue mala suerte o es la forma de hacer de este tipo de centros, en ambos el trato con médicos y terapeutas estaba dominado la agresividad verbal y la falta sensibilidad que, en mi opinión, debe tener un terapeuta con alguien que está pasando por una situación tan dura, la mayoría de terapeutas hablan más que respiran, estás pagando un dineral (llevo 4 años pagando y aún me queda 1), y te da la impresión de que van a lucirse, se escuchan más a ellos mismos que a ti. Estaba harta de humillaciones y a punto de desistir de ser tratada, pero a través de un especialista -el Dr. Freixa-, tuve la suerte de conocer a Gina. Empecé mis terapias con ella y por primera vez me sentí arropada y comprendida. Gina te trata desde la generosidad, sabe escuchar y te entiende, se pone en tu lugar porque de hecho ya ha estado ahí. Además se adapta tus posibilidades económicas, sus terapias no apestan a negocio.