
TERAPIAS DE RECUPERACIÓN
Además de ayudar al enfermo con la desintoxicación (siempre en manos de un buen médico especialista) trabajamos con el adicto las emociones y los cambios de actitud. Hay que aprender a controlar y modificar las conductas, y es en terapia donde enseñamos cómo vivir BIEN sin consumir alcohol ni otras drogas, pudiendo con el tiempo hacerlo todo de nuevo EXCEPTO CONSUMIR.
En el proceso de recuperación se consigue, si bien es evidente que el adicto tiene que hacer un esfuerzo y ponerlo todo de su parte, que se recupere sin sufrir, consiguiendo ser libre y no esclavo de las drogas.
La palabra terapia siginifica, al fin y al cabo, tratamiento de las enfermedades.
El drogodependiente necesita la terapia para conseguir el objetivo final del adicto, que es la recuperación total y absoluta, y una vida libre de drogas (de todas las sustancias psicoactivas) y la recuperación de los aspectos familiares, sociales y profesionales, además de por supuesto, los personales.
En Azul Consulting no entendemos el abandono de las drogas como el simple no consumo, y por ello trabajamos todos los aspectos emotivos, sentimentales, emocionales etc., para que se aprenda a vivir BIEN, afrontando los diferentes aspectos de la vida sin volver a tener la necesidad de consumir.
Si el tratamiento es seguido correctamente, es absolutamente eficaz y el adicto queda completamente rehabilitado.
Ante una adicción, es imprescindible que el adicto se ponga en manos de un tratamiento profesional, y acepte la ayuda necesaria, pues aunque intente minimizar el consumo y cuánto le afecta a todos los niveles, sabe QUE SIN AYUDA NO SE LOGRA.
El adicto tiene, de hecho, que aprender a quererse un poco más, no de una forma caprichosa sino bien entendida, pudiendo de nuevo participar e involucrarse en la vida de quienes le quieren y le rodean, de los que normalmente se ha distanciado, pues son quienes le insisten en que tiene un problema (que él niega) y que hay que hacer algo de una vez.
Para conseguir todo ello son las terapias. Nosotras nos ocupamos del seguimiento del paciente de principio a fin, acoplándolo en las diferentes fases, y una vez abandonadas las drogas, con un mantenimiento temporal en terapias de grupo, con máximo ocho adictos por grupo de terapia, pudiendo así participar todos, enriqueciéndose con la experiencia del otro, y prestando a su vez ayuda al otro.
Identificar el problema en otro, como un efecto espejo, ayuda a verlo en uno mismo. El comprobar y comprender que uno no es el único, y que la adicción no es un vicio si no una enfermedad, es el primer paso en la recuperación.
La vida del adicto ha sufrido múltiples cambios a peor con el consumo, y en terapia se ayuda a normalizarla de nuevo.
Es importante que el adicto entienda desde el principio que no consume porque tiene problemas, sino que cada vez tiene más problemas precisamente porque consume.
Aunque la familia ve ésto con absoluta claridad, al adicto le cuesta reconocerlo porque esta enfermedad es, a la vez, la del autoengaño.

