Lo primero que debes saber es que la adicción es una enfermedad reconocida por la OMS: Tú no eres culpable de tenerla ya que en su desarrollo intervienen factores genéticos, emocionales y sociales. Y lo peor es que a pesar de ello tu mal resulta inconfesable, una vergüenza, Te modifica el comportamiento y llegas a hacer barbaridades de las que ni te acuerdas. Uno se siente tan sucio, vicioso, mala persona y sin fuerza de voluntad que no entiende ni como ha podido llegar a eso. Pasas de tu familia, padres, hermanos, hijos, amigos… si quieren ayudarte o te dicen algo, te enfadas con ellos y consumes más para evadirte.

Buscamos excusas para consumir: es viernes, es Navidad, es mi cumpleaños, estoy deprimido, me han despedido, mi pareja me ha dejado… la cuestión es consumir sin sentirse culpable, hasta que llega un día en que tocas fondo y ya no puedes parar. Tienes una angustia vital terrible. Entonces estás tan asustado que no te atreves ni a pedir ayuda.

Al principio da miedo y no estás seguro de querer dejarlo, pero te aseguro que si no reaccionas a tiempo solo te espera el desastre. No tengas miedo, en realidad no necesitamos la droga, y con mi ayuda y la de los profesionales que trabajan conmigo, no lo pasarás mal. Es un camino que se puede hacer. Si has llegado a leer hasta aquí ya has dado el primer paso hacia tu recuperación. Llámame. Tendremos una visita para situarnos y dependiendo de tu situación familiar y económica trazaremos un plan a tu medida.